miércoles, 15 de mayo de 2013

FABULAS DE DOMINGO DE AZCUENAGA

FABULA DEL PRIMER FABULISTA ARGENTINA, DOMINGO DE AZCUENAGA

EL TORO, EL OSO Y EL LORO
(por Domingo de Azcuénaga (1758-1821) )


En un monte fragoso,
mil bramidos un Toro dando estaba,
y oyéndolos un Oso,
desde un bosque, a saber por qué bramaba
se acercó diligente, y, con agrado,
le dijo: ¿por qué bramas? ¿qué te ha dado?

no tengas a desdoro,
el decirme, si te hallas desvalido.
Amigo: (dijo el Toro )
Ya que estás de mi pena condolido,
ampárame en mis males que, aunque graves,
se harán con tu socorro más suaves.

Yo me siento agitado
de un formidable torozón, de suerte
que, a no haber tú llegado,
hubiera reducídome a la muerte.
Pero ya que viniste, solicito
que me busques de sen un manojito.
No tengo inteligencia
en la planta que pides; mas confío
hacer la diligencia,
cerca de aquí, con otro amigo mío.
Esto responde el Oso, y se encamina
hacia el bosque a traer la medicina.

Llegó, y halló cogiendo,
a un herbolario, plantas en el soto;
Díjole: pues comprendo
que, en materia de yerbas, tenéis voto,
dadme la sen para uno que, afligido,
allí de un torozón queda tendido.

Ofrecióse a buscarla,
el herbolario, y como no la hubiese,
ni fuese dable hallarla,
le dio otra equivalente, con que fuese
a remediar el mal que molestaba
al enfermo, por quien se interesaba.

Llevó el Oso la yerba,
y presumiendo el Toro hallar remedio,
comióla, aunque era acerba,
sin causarle lo amargo el menor tedio;
Y al momento le dio tan grave insulto,
que no quedó de él más que el triste bulto.

Descendió al bosque el Oso,
y viendo al malhechor enfurecido,
le dijo: hoy, engañoso,
con darte muerte, el premio merecido
tendrás, pues fuiste causa, que el doliente,
muriese con tu yerba equivalente.

Pero un anciano Loro,
que estaba sobre un álamo parado,
y vio expirar al Toro,
le dijo al Oso, viéndolo irritado:
¡Del rústico herbolario el hecho extrañas,
porque estás entre selvas y montañas!

Pues sabe que, en las cultas
ciudades, estos mismos disparates,
con iguales resultas
se ven. Con que así, amigo, no lo mates,
porque no hizo otra cosa, el Herbolario,
que dar un quid pro quo de boticario.


Lección / Moraleja:
abc

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